“¿Qué me gustaría a mí que un lector encontrara en mi libro. Me gustaría que me encontrara a mí y que encontrara literatura, que ya es pedir muchísimo. Pero si tengo que aventurarme a predecir qué puede esperar un lector?
A ver: puede esperar cuentos, pequeñas historias, escenas con y sin movimiento, desastres emocionales, juegos literarios y vitales, palabras, personajes malvados consigo mismos, personajes más perdidos que el barco del arroz, ternuras, finales, sexo, noche, día, camas revueltas, calles revueltas, niños que piensan que están solos, adultos que piensan que están solos, criaturas extrañas, medio locos, locos enteros, ansias, sueños, dolores, un pequeño fuego en cada cuerpo, como tenemos todos. Descripciones, suavidades, asperezas. Pequeños argumentos que a mí me han dejado al escribirlos el alma en vilo, pero quién sabe. No se puede hablar por un lector. El lector es el ojo, y yo espero que cada uno amolde sus cuentos a su retina particular, porque a partir de ahora los cuentos estarán en sus manos, no en las mías”.

Lara Moreno sobre Cuatro veces fuego”.
